11 de junio de 2016

Historia de Dios en una esquina, de Francisco González Ledesma



Editorial: RBA
Género: Novela Negra
Páginas: 432
Publicado en 1991
Ambientada en Barcelona, Madrid y El Cairo



Resumen

Se acaba de cometer un crimen atroz en Barcelona. Una niña de 12 años ha sido asesinada y han abandonado sus restos en un edificio en ruinas. La persona que dio con el cadáver es el protagonista de la novela: el inspector Méndez.

Sin embargo, se trata de un caso tan delicado, que las pesquisas de la investigación van a correr a cargo de otros inspectores más metódicos y con mejor fama que él. Aunque Méndez está apartado del caso, su superior le encarga una misión paralela, que en principio cree que puede estar relacionada con la muerte de la pequeña. Por lo que se ve hace un par de días que un preso común se ha fugado de la cárcel y las autoridades sospechan que la niña puede ser su hija (aunque como iba indocumentada todavía no lo saben seguro). Parece que al preso lo habían amenazado con hacerle algo a su hija si no pagaba una deuda que había contraído con un hampón barcelonés. Méndez conoce al preso porque fue el quien lo enchironó y necesita encontrarlo pronto antes de que se tome la justicia por su mano.

Méndez da con el preso esa misma noche. De momento no le ha hecho daño a nadie, pero está que se sube por las paredes. El inspector no quiere detener al preso porque entiende por lo que está pasando y está de acuerdo, en que llegado el momento, actúe por su cuenta para hacer justicia.

Unas horas más tardes dan con un posible sospechoso y comienza una trepidante cacería por el centro de la ciudad condal para detenerlo. Cuando por fin parece que todo se va a resolver, el asesino le da el nombre de su cómplice (le llama por teléfono) y resulta que se trata de un policía. A todo esto, al final aparece la hija del preso. Por lo tanto la niña asesinada no tiene nada que ver con el fugado, y Mendéz le convence para que se entregue a las autoridades.

Al asesino no llegan a detenerlo, porque entre el preso y Méndez se lo cargan en una refriega. Más tarde, el inspector va a interrogar al policía y lo encuentra en su casa con una mujer despampanante. Este se hace el loco, pero que algo huele mal se nota a kilómetros. En un momento del interrogatorio, la mujer le dice que quiere hablar con el un segundo en la terraza. Al salir, alguien desde la calle le mete una bala en el cráneo al poli sospechoso.

Para la policía el caso esta cerrado. Méndez sabe que todavía tiene que haber alguien más implicado, pero su superior le aconseja, o mejor dicho le ordena, tomarse una vacaciones. Además le pide que devuelva el arma (porque se había cargado al asesino con un arma no reglamentaria). Las vacaciones van a consistir en un viaje a Madrid a uno de los mejores hoteles de la ciudad: el Hotel Palace. El estado corre con todos los gastos. Al inspector barcelonés lo mandan de avanzadilla para que vigile a un importante empresario que esta bajo amenaza de muerte por E.T.A.

A los pocos días de su estancia en el hotel, Méndez descubre algo que lo deja atónito. Conoce a la madre de la niña que asesinaron en Barcelona, que casualmente tambien está pasando unos días en el hotel. Méndez consigue enterarse de unas cuantas cosas sobre la mujer. Se trata de una señora con mogollón de pasta. La niña fue secuestrada y pidieron un rescate millonario por su vida. Ella estaba dispuesta a pagar, pero algo salio mal y la pobre chiquilla pagó el pato.

Méndez está dispuesto a llegar hasta el final para averiguar quien es la mano negra que mueve los hilos. Por eso, una vez finalizada la misión en Madrid viaja por su cuenta a El Cairo para proteger a la familia de la asesinada.

Lo peor está por llegar. El limite entre lo real y lo irreal es tan tenue, que el inspector se vera metido de lleno en una sórdida y peligrosísima aventura, en la que verá como se tiñe de sangre la tierra de los antiguos faraones.


El comienzo de Historia de Dios en una esquina

– Yo no sé si usted ha oído hablar alguna vez de Palmira Rossell -le dijo Méndez al periodista Carlos Bey.

Carlos Bey le ayudó solícitamente a cruzar la calle, que estaba resbaladiza a causa de las primeras lluvias del otoño, y comprobó con admiración que Méndez estaba en forma, pues no había vacilado ante la amenaza de los coches, no había tropezado con ninguno de ellos y no había perdido un zapato al subir al bordillo velozmente. Cuando estuvieron a salvo, el periodista encendió un cigarrillo y murmuró:

– No, no he oído hablar de ella, pero le confesaré que en principio tampoco me interesa. Usted, Méndez, sólo tiene amistad con mujeres llenitas y pervertidas que usan combinaciones color malva, tienen discos de canto gregoriano para acompañar los pecados y, desde luego, tratan de corromper a un sobrino inocente y pobre. Si Palmira Rossell es de ésas, más vale que hablemos de otra cosa.

Acababan de atravesar la calle Urgel y ascendieron por ella en lugar de descender, dejando así a su espalda el mercado de San Antonio y las viejas Rondas. Era aquél un mundo estricto, cerrado y meticuloso donde cada movimiento de las mujeres, cada mirada de los hombres tenían cien años de antigüedad. Un mundo amado por Méndez, que conocía los portales, los rótulos de los establecimientos, la vida sencilla y a la vez secreta de sus gentes. Quizá por eso, porque aquél era un mundo que Méndez amaba, Carlos Bey se sorprendió de que se alejaran de él.

Opinión

Me ha parecido una estupenda novela negra. Conocía el personaje de Méndez de oídas, pero por unas cosas u otras todavía no había leído ninguna de las novelas en las que aparece como protagonista. El caso es que el personaje creado por González Ledesma merece estar por méritos propios entre los mejores detectives que ha dado la literatura española. Igual la comparación con el otro gran detective barcelonés, el inigualable Pepe Carvalho, pueda parece excesiva, pero que duda cabe de que ambos son personajes que traspasan el umbral de lo anecdótico y por tanto se vuelven poco menos que imprescindibles para los amantes del genero negro made in spain.

La novela engancha, tiene unos diálogos muy fluidos y potentes, y su construcción y desarrollo son impecables. Lo único que me ha dejado bastante descolocado, es que durante toda la novela cuando hablan de dinero lo hacen en euros, cuando en la época en la que transcurre el libro (1991) el euro todavía no existía como moneda oficial (vamos que no entiendo porque no hablan de pesetas). Quitando ese pequeño aunque desconcertarte error, el resto del libro me ha encantado.

Aunque no viene a cuento, un dato curioso de la novela es que hay un asesino a sueldo que aparece durante la segunda mitad del libro que se llama Fernando Torres (como el ahora futbolista del Atlético de Madrid). Se debe tratar de una coincidencia porque por entonces el que todos conocemos seria un chaval completamente anónimo.


Los libros de la Serie Méndez
  1. Expediente Barcelona (1983)
  2. Las calles de nuestros padres ( 1984)
  3. Crónica sentimental en rojo (1984), Premio Planeta de Novela
  4. La Dama de Cachemira (1986), Premio Mystère
  5. Historia de Dios en una esquina (1991)
  6. El pecado o algo parecido (2002), Premio Hammett
  7. Cinco mujeres y media (2005), Premio Mystère
  8. Méndez (2006 )
  9. Una novela de barrio (2007), I Premio RBA de Novela Negra 2007
  10. No hay que morir dos veces (2009)
  11. Peores maneras de morir (2013)



Nota 7 sobre 10



Fuentes: libros de la Serie Méndez y fragmento



1 comentario :

  1. Es un autor que tengo ganas de conocer además lo tienen en muy buena posición. No sé si será igual o parecido a las novelas de Vázquez Montalbán porque solo he leído La rosa de Alejandría y voy a empezar Los pájaros de Bangkok de manera que no puedo comparar. Me gustaría leerlo, podría ser un buen regalo de cumpleaños XD.

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