4 de octubre de 2015

Eva, de James Hadley Chase



Título original: Eve
Traductor: Estela Canto
Editorial: RBA
Género: Novela Negra
Páginas: 272
Publicado en 1945



Sinopsis (de la editorial)

El éxito acompaña al escritor Clive Thurston desde la publicación de su último libro, convertido en un superventas de la noche a la mañana y en el foco de atención de la industria cinematográfica. Entre fiestas, recepciones, homenajes y entrevistas, una misteriosa mujer sale a su encuentro para cambiar el rumbo de su vida inefablemente.



Resumen 

Clive Thurston es un impostor y un perdedor de manual. Sin embargo, la suerte de Clive cambia radicalmente cuando consigue apropiarse de la obra teatral de un amigo escritor, que a la vez es vecino suyo. El hombre muere por cuestiones de la edad, pero le pide a Clive que le haga llegar el manuscrito a su agente literario. Clive sabe, por conversaciones que ha tenido con su amigo, que el libro en la que ha estado trabajando es un absoluto secreto y que el editor no tiene ni idea de su existencia. Su amigo el escritor fallece y Clive ni corto ni perezoso se hace pasar por el autor original del texto. Clive sabe que la obra es buena y se mueve por el mundillo para ver si se la editan. La suerte entonces comienza a sonreirle, ya que un editor le dice cuando la lee que no había leído nada igual en años. A partir de ese momento deja de ser un absoluto desconocido y pasa a convertirse en un escritor de éxito. Consigue vender miles de ejemplares y lo que es todavía más beneficioso para su bolsillo: estrenar la obra en Broadway. Con los royalties que va generando el libro, Clive vive sin preocupaciones ni ataduras de ningún tipo. Para curarse en salud y no levantar sospechas, decide ponerse a escribir unas cuantas novelas, pero aunque lo consigue, no se acercan ni de lejos a la obra usurpada.

Sin comerlo ni beberlo, parece que todo le sonríe a nuestro protagonista. Va de fiesta en fiesta, recibe homenajes y se lo rifan para entrevistarlo. Esta medio prometido con, Carol, una guionista que trabaja en Hollywood y todo hace indicar que habrá boda a la vista.

Una noche, volviendo de una de las fiestas a las que es asiduo Clive, se encuentra con dos invitados en su casa por sorpresa. Se trata de un hombre y una mujer, que debido al temporal de lluvia que hace esa noche, se les ha estropeado el coche y se han auto invitado en su casa al ver que no había nadie. El hombre es un tipo repulsivo y a Clive no le interesa lo mas mínimo. En cambio, siente una mezcla de atracción y asco hacia la chica.

Eva, la chica, es una prostituta vulgar y encarada que odia al genero masculino, pero Clive encuentra fascinante a la mujer y tira a patadas al hombre, le paga la suma que tenia acordada con la chica y lo manda por donde ha venido. Clive quiere poseer a Eva sea como sea. Eva, en un descuido de el, lo aporrea y lo deja sin sentido. Cuando Clive se despierta Eva ha desaparecido.

Lo normal es que Clive pasara de lo sucedido esa noche y siguiera representando su falso papel de escritor, pero lo que sucede es que se obsesiona de tal manera con Eva que consigue volver a verla. El quiere enamorarla, por el contrario para Eva, Clive solo es un cliente más y se lo deja bien claro desde el principio. Eva es desapegada, fría, insensible, arisca. Cualquier hombre pasaría de semejante bicho, pero parece que a Clive cuanto más lo ignora y más indiferente se muestra ella, más enganchado está.

Ese empecinamiento de Clive, por seducir y conquistar a Eva pese a la oposición frontal de ella, será el que dilapide la cómoda situación de él, para llevarlo finalmente a lugar del que nunca debería de haber salido: el fracaso más absoluto.


Fragmento del libro

El cuarto día, inmediatamente después de almorzar, la telefoneé.
Contestó Marty, la sirvienta. Cuando pregunté por Eva, quiso saber quién hablaba.
Tras vacilar un momento, dije:
—Clive.
—Lo lamento —fue la respuesta—. La señorita está ocupada ahora. ¿Quiere dejarle un mensaje?
—No importa —dije—, volveré a llamar.
—Se desocupará pronto —contestó ella—, le diré que usted ha llamado.
Le di las gracias y corté. Permanecí varios minutos sin soltar el teléfono; después lo deposité sobre la mesa con una mueca. ¿Por qué me sentía mal? me pregunté a mí mismo. ¿Acaso yo no sabía lo que era Eva? Aquel día no volví a llamarla y no trabajé. Recordaba a Gold e intenté hacer un resumen del argumento que habíamos discutido. Pero no logré hacerlo. Hasta que no conociera mejor a Eva no podría hacer muchos progresos.
Debo de haber sido una carga para Russell, que estaba acostumbrado a que me fuera y lo dejara solo en el departamento. Permanecí el resto del día marchando por el gran salón, el dormitorio y el pequeño escritorio. Por la noche tenía una cita con Clare Jacoby, la cantante, y, aunque no tenía ganas de escuchar su charla incesante, no quedaba bien que cancelara la cita. Regresé a casa después de medianoche, un poco borracho e irritado.
Russell me estaba esperando y, después que me trajo un whisky, le dije que se acostara. Entonces telefoneé a Eva. Permanecí escuchando el continuo llamado de la campanilla, pero nadie atendió. Colgué el receptor de golpe y fui a mi cuarto a desvestirme. En pijama y salto de cama volví a la sala y llamé de nuevo. Era la una menos veinte.

Opinión

Es el tercer libro que he leído de James Hadley Chase y es tan bueno como los dos anteriores: El fruto prohibido y Acuéstala sobre lirios. En Eva, lo que más me ha llamado la atención, es que la protagonista es una femme fatale completamente diferente a las que me he encontrado hasta ahora en mis lecturas negras. La chica no es una belleza, ni tampoco tiene un cuerpo de escándalo, de hecho, no tiene ningún encanto especial y tampoco hace nada por seducir a los hombres. Ella es una roca. Antipática, indiferente ante todo, apática y sumamente vulgar. Sin embargo, el protagonista de la novela encuentra todas estas cualidades fascinantes, embriagadoras. Hasta el punto de entrar en una espiral de autodestrucción que le hará descender hasta el infierno. En fin, el caso es que me ha encantado. Puede que la historia no sea nada del otro jueves, pero el tratamiento psicológico que hace de los personajes raya la perfección. El libro se lee solo, el lenguaje es sencillo y los diálogos se disfrutan mucho. Eso si, una advertencia: una vez comenzada su lectura no lo podrás dejar.


Nota 8 sobre 10




Fuente: Fragmento de epdlp


3 comentarios :

  1. cuanto tiempo sin ver una reseña tuya ¿he? Esta novela la leí el verano pasado y es muy distinta de las otras dos que he leído de Hadley Chase, El secuestro de miss Blandish y Una corona para tu entierro. Su femme fatale no es lo habitual, de hecho es tan seca y arisca que se le coge manía a través de las letras.

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  2. Muchas Gracias David, no lo conocía, pero me ha picado mucho la curiosidad. Me lo apunto.

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  3. De este autor tengo el libro Una Corona Para Tu Entierro y hasta hace un instante tenía en mente seguirlo dejando en espera, pero con esta reseña tuya y el comentario de Adol me han entrado las ganas de leer sus obras pronto.

    Gracias por compartir. Saludos!

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