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3 de abril de 2017

El cónsul honorario, de Graham Greene



Título original: The honorary consul
Traductor: Enrique Pezzoni
Editorial: Edhasa
Género: Narrativa
Páginas: 390
Publicado en 1973


Aclaración:  La portada del libro que he leído es distinta a la imagen que he puesto. El motivo es que la cubierta del mio es fea de narices y horripilante. El resto de datos que aparecen en la ficha del libro son correctos.



Resumen

Un grupo de guerrilleros paraguayos se adentra en territorio argentino para secuestrar al embajador estadounidense. Pero por equivocación a quien secuestran es Charles Fortnum, el cónsul honorario británico, cuya principal ocupación es ponerse ciego de whisky un día si y otro también. El cargo de Fortnum en realidad carece de importancia diplomática, y parece que ninguno de los gobiernos implicados está dispuesto a mover un dedo por él. Los rebeldes exigen la liberación de diez presos políticos a cambio de la vida del cónsul y le dan al gobierno argentino un ultimátum de una semana. Fortnum teme por su vida porque sabe que las autoridades de Gran Betraña y Argentina no van a negociar con la guerrilla, y más tratándose de alguien tan insignificante como él, y decide intentar ablandar a sus captores para que le perdonen la vida.

Mientras, el doctor Plarr, el otro gran protagonista de la novela, intenta por todos los medios convencer al líder del comando de la inutilidad de seguir presionando con alguien de tan poca importancia. De hecho, fue Plarr el que le dio a la guerrilla los datos que necesitaban para secuestrar al embajador, pero el plan se truncó porque se confundieron de hombre. Plarr y Fortnum se conocen desde hace varios años y les une una extraña amistad ya que son dos de los pocos ciudadanos británicos de esa provincia argentina. Plarr desde el primer momento está con los guerrilleros, ya que estos le habían prometido que uno de los diez presos políticos liberados iba a ser su padre, que lleva más de quince años preso por simpatizar con los rebeldes que combaten al dictador paraguayo Alfredo Stroessner.

Para acabar de liar más todo este embrollo, resulta que Plarr es el amante de la mujer de Fortnum. El viejo cónsul, ahora cuenta con más de sesenta años, se casó no hace mucho con una prostituta llamada Clara de tan solo veinte años. La sacó de la prostitución y ahora vive con todo lujo de detalles. Clara está embarazada, pero no del diplomático sino del médico. 

Y falta por conocer a León Rivas. Un ex sacerdote, amigo de Plarr (fueron al colegio en Asunción juntos) que es el líder del comando que ha secuestrado a Fortnum. León o el Padre León como le llaman durante buena parte de la novela, sufre una lucha interna entre su fe y sus obligaciones como guerrillero. Por un lado no desea acabar con la vida del cónsul, pero las ordenes vienen de sus superiores y sabe que las tiene que acatar.

El final del secuestro esta próximo y puede suceder cualquier cosa. Y en esas últimas horas es cuando el ser humano es capaz de lo mejor y lo peor al mismo tiempo. Puede morir un inocente o puede pasar algo todavía peor. Aunque me reservo el derecho a no contaros cómo acaba la cosa porque lo mejor es averiguarlo leyendo el libro. 


Fragmento del libro (pág 327)

-Qué largo viaje has hecho desde Asunción...
-Aquella no era una vida tan inocente como crees. Una vez un niño me dijo que había ahogado a su hermana menor en el Paraná. La gente creyó que se había caído accidentalmente. El niño me dijo que su hermana comía demasiado y le dejaba poco para él. ¡Menos mandioca!
-¿Le diste un caramelo?
-Sí. Y tres Avemarías de penitencia. 


Opinión

La literatura es en ocasiones tan simple. Me refiero a que casi todos los autores cuentan una historia, más o menos creíble. Puede ser más espectacular, enrevesada, ligera, tétrica, violenta, divertida, angustiosa, misteriosa... y un largo etcétera. Sin embargo con este libro, y me atrevería a decir que con todas las otras novelas que he leído de Graham Green pasa una cosa que hoy en día echo en falta en casi todo lo que leo: el factor humano de los personajes. Los actores y secundarios de este libro son con diferencia lo mejor de la novela. Vemos las contradicciones, la soledad de muchos de ellos, la lucha interna entre la razón y la locura. Es uno de esos libros en el que además de contar una historia nos metemos en la piel de los personajes e intentamos comprender las motivaciones y anhelos de cada uno de ellos. Puede que hoy en día, donde campa a sus anchas la cultura de lo superficial, un libro como El cónsul honorario pueda resultar aburrido y no se acabe de comprender muy bien su mensaje. Sin embargo, estoy convencido que si logramos esforzarnos un poco veremos que lo que se cuenta es mucho más que una simple historia de muerte y amor. El autor británico lo que hace es diseccionar el alma humana de todos y cada uno de los personajes de forma magistral y lo adereza con unos diálogos inteligentes y brillantes, cuyo resultado final roza la excelencia. En fin, parece que queda claro que me ha gustado y que la recomiendo.

De Graham Green he leído otras tres novelas. En este mismo blog comenté el año pasado El factor humano (que todavía me gustó más que la que acabo de leer). Los otros dos libros, que también recomiendo, son El tercer Hombre y Brighton rock.

Eso es todo. Nos vemos dentro de unos días con otra reseña. Por cierto, ahora mismo no tengo nada pensado, ¿alguna sugerencia?

Nota 

8/10



3 de octubre de 2016

El factor humano, de Graham Greene



Título original: The human factor
Traductora: Iris Menéndez y Enrique Sordo
Editorial: Seix Barral
Género: Narrativa, Ficción literaria
Páginas: 317
Publicado en 1978
ISBN: 8432221562



Un gran libro

Desde principios del verano, por lo que sea, no estaba acertando demasiado con mis lecturas. Siendo franco, el único libro que me ha gustado es uno de un autor polaco que tengo todavía por reseñar. El resto de lecturas, sin ser malas, podrían entrar perfectamente en el terreno de lo prescindible. Al final, cuando encadenas unos cuantos libros que ni fu ni fa, aparece un especie de sopor del que es difícil despertar. Sin embargo, mi suerte ha cambiado desde hace unos días. Toda la culpa la tiene el libro del que vengo a hablaros hoy: El factor humano.

Pues así está el asunto. Resulta que tenia este libro aguardando en mi biblioteca, tan tímido, con esa portada tan insípida, sin ni siquiera una pequeña sinopsis para saber de qué iba, ni en el interior ni detrás de la portada. Bien. Podía haber buscado por Internet información o ver si encontraba alguna reseña, pero en esta ocasión fui a ciegas a ver que salía. Y me encontré con un gran libro.

Jugaba con una pequeña ventaja. Aunque no sabia nada de la trama ni del argumento del libro. Al autor si que lo conocía. Hace unos años leí un par de libros y ambos me gustaron. El primero fue El tercer hombre, que seguro que os suena porque es bastante conocido y la adaptación cinematográfica también. La otra novela: Brighton Rock, la compré en una feria de esas de segunda mano en Valencia y no sé si me costó dos o tres euros. El caso es que fue una buena inversión porque como recalqué antes la novela me encantó.

Como veo que me estoy andando mucho por la ramas, voy a ir terminado esta introducción y sin más preámbulos os resumo la novela.


Resumen

Castle trabaja en unas oficinas del Servicio Secreto Británico. Junto con su compañero Davis, se encarga de transcribir y descifrar toda la información que recaban los diferentes espías y agencias de información desde África. El trabajo es monótono y anodino, pero lo peor de todo es que no pueden hablar con nadie de lo que hacen. Los jefes que están por encima de Castle y Davies, han sido informados de una posible filtración. La maquinaria se pone en marcha para intentar cazar al traidor, siendo Castle y Davis los principales sospechosos. Castle está casado, le queda nada para jubilarse y es todo un ejemplo de rectitud y pulcritud. Por el contrario, Davis bebe, apuesta demasiado y parece ser un vividor. Parece claro que Davis, aunque todavía no tienen pruebas, es el hombre que están buscando. Pero en esta novela no es oro todo lo que reluce, e indagando un poco en la vida de Castle vemos que resulta ser un personaje con más aristas de la que se ven a primera vista. La vida de los dos protagonistas da un giro radical y cada uno corre una suerte distinta. Hasta ahí puedo leer que si os lo cuento todo estaría estropeando una posible lectura, cosa que por otro lado recomiendo encarecidamente.



Diferentes portadas del libro

Cubiertas de El factor humano, de Graham Greene




Fragmento del libro

Desde la época en que, como un joven recluta más, había entrado en “La Casa” -de eso hacía ya más de treinta años- Castle almorzaba siempre en un pub situado detrás de Saint Jame’s Street, no lejos de la oficina. Si alguien le hubiera preguntado por qué iba a aquel lugar, habría respondido que a causa de sus excelentes salchichas; tal vez hubiera preferido a la Watney’s otra marca de cerveza amarga, pero la calidad de las salchichas prevalecía sobre la cerveza. Él siempre estaba dispuesto a dar cuenta de sus actos, incluso de los más inocentes. Asimismo era un hombre de una puntualidad estricta.
A la una en punto estaba ya dispuesto para dejar el trabajo. Su adjunto, Arthur Davis, con el cual compartía el despacho, iba a almorzar exactamente al mediodía, para regresar, teóricamente al menos, una hora después. Quedaba sobreentendido entre ellos que , en caso de llegar un telegrama urgente, uno de los dos tenía la obligación de estar pendiente para descifrarlo. 


Mi opinión

Como ya comenté al inicio de la reseña la obra de Graham Greene me ha maravillado. A ver, he leído cosas mejores, pero tengo que reconocer que no se le puede poner ninguna pega a la forma de narrar de este autor. La novela puede parecer del género negro o policial, aunque siendo géneros que están presentes en el libro, parece que quedan como secundarios. La trama no tiene grandes giros, ni está construida de forma falsa o artificial. Es creíble. Y puede que esa credibilidad, la sencillez y la claridad de lo que quiere decir, sin andarse excesivamente por la ramas, dote a esta novela de mucha fuerza. Da la sensación de que hay más literatura en cualquier página elegida al azahar de este libro, que en los últimos tres o cuatro libros que he leído hace poco. La historia tiene todo el rato una tensión muy conseguida y aunque te ves venir la que va a suceder no logras quitarte la angustia por el destino de los protagonistas. La verdad es que hacia tiempo que no me daba el gusto de poner un sobresaliente y Graham Greene se lo merece. No le pongo la máxima puntuación, porque el final me ha parecido un poco precipitado, pero se ha quedado rozando el 10. Si tenéis oportunidad intentad leerla.


Nota 

9/10



12 de noviembre de 2015

10 Imágenes curiosas de escritores (EEF VI)



Gabriel García Márquez y Julio Cortázar (disfrazado de algo raro)
Gabriel García Márquez y Julio Cortázar (disfrazado de algo raro) 1974 - París (Vía)


La sección de El Escritor Fotografiado vuelve al blog. En esta sexta entrega os he seleccionado 10 imágenes curiosas de escritores, pero a diferencia de las otras entradas, en la de hoy, no hay una temática especifica. Son simplemente fotos que creo que no están demasiado vistas y que llaman la atención.

En la foto que he utilizado como portada para el post, vemos a García Marqúez y a otro tipo que se supone que es Cortázar disfrazado de vampiro.



En la siguiente imagen, el protagonista es el escritor estadounidense Truman Capote.


Truman Capote arrodillado encima de una silla
Truman Capote arrodillado encima de una silla (Vía)



La tercera instantánea tiene como anfitriones a los King. Padre e hijo parece que están en algún tipo de fiesta y, por la indumentaria, parece que fue bastante formal.

Stephen King y su hijo Joe. Dos galanes que dan mucho miedo.
Stephen King y su hijo Joe. Dos galanes que dan mucho miedo (Vía)



Graham Greene es el siguiente en hacer acto de presencia.  Aparece preparándose un lingotazo de no se sabe muy bien qué. Del escritor británico he leído un par de libros (El tercer hombre y Brighton Rock) y ambos me gustaron.

Graham Greene sirviéndose un trago
Graham Greene sirviéndose un trago (Vía)



Ahora le toca el turno a Freud. La verdad es que cuando vi la foto me quedé un poco pillado porque no tenía ni idea de lo que se supone que está haciendo. Luego volví a buscar la foto para ver si obtenía más información y en la mayoría de sitios en donde la vi, decían que estaba haciendo yoga.

Sigmund Freud, ¿practicando yoga?
Sigmund Freud, ¿practicando yoga? (Vía)




Hemingway hospitalizado con una contusión por un accidente de coche. Meses más tarde (todavía con un aparatoso vendaje en la cabeza) estuvo presente durante el desembarco de Normandía.

Hemingway recuperándose en un hospital de Londres  después de haber sufrido un accidente de coche (1944)
Hemingway recuperándose en un hospital de Londres
después de haber sufrido un accidente de coche (1944) (Vía)



En 1960 Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir se entrevistaron con el Comandante Ernesto Guevara. La visita de la pareja a Cuba duró aproximadamente un mes.


Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Ernesto Guevara en Cuba.
Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Ernesto Guevara en Cuba (1960) (Vía)




En el siguiente momento inmortalizado, vemos a Maruja Torres y Montserrat Roig dando la batalla por los derechos de la mujer, cuando el franquismo apenas acababa de estirar la pata.


Maruja Torres y Montserrat Roig en la manifestación en Barcelona en noviembre de 1976
 para exigir la despenalización del adulterio. Fotografiadas por Colita (Vía)




Los Nabokov se lo pasaban pipa cazando mariposas. De hecho, eran unos coleccionistas de aúpa. Yo en cambio prefiero coleccionar sellos y dejar que las mariposas aleteen alegremente por doquier.


Vera y Vladimir Nabokov cazando mariposas en Ithaca, Nueva York
Vera y Vladimir Nabokov cazando mariposas en Ithaca, Nueva York (Vía)


He visto muchísimas fotos de Borges, pero está es tan, tan Borges. El reflejo no sé muy bien cómo lo consiguió el fotógrafo, porque estoy casi seguro que no se trata de un espejo. Yo me decanto más por que la superficie de la mesa estaba pulida, pero tampoco estoy del todo seguro. El caso es que eso es lo de menos, ya que la imagen es la caña y punto.


Jorge Luis Borges en Palermo, Sicilia 1984 © Ferdinando Scianna
Jorge Luis Borges en Palermo, Sicilia 1984 © Ferdinando Scianna  (Vía)



¿Cuál es la foto que más te ha sorprendido?