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18 de agosto de 2015

Frases célebres que nunca se dijeron o que se han transformado con el paso del tiempo



Jorge Luis Borges - Ilustración de Tullio Pericoli




El pasado 14 de junio, se conmemoraba el aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges. Con motivo de dicha efeméride puse unos tuits con algunas de sus frases mas conocidas en Twitter y un usuario de esa red social enseguida me llamó la atención, porque según él, una de las frases que había puesto de Borges no era del todo correcta. Siendo sincero no me molesté en contestarle, porque estaba tan convencido que no había incurrido en ningún error, que pensé que el hombre estaba equivocado.

El caso es que en Facebook, también coloqué una publicación con un recopilatorio de frases del inigualable escritor argentino y un par de imágenes: una de un sello postal y otra de una estatua.

Luego me fijé en que en la fotografía de la estampilla, estaba escrita la frase tal y como el usuario de Twitter me comentó que realmente era. Así pues, el tuitero tenia razón y la famosa frase de: Siempre imaginé que el Paraíso seria algún tipo de biblioteca, en realidad no la digo Borges. Lo que escribió en su Poema de los dones fue lo que pone en el sello: Yo, que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca.
Yo la frase la he visto infinidad de veces escrita como pensaba que era realmente, pero como podréis observar el matiz es completamente distinto, vamos que son dos frases diferentes.


Sello homenaje a Borges


El caso de la frase de Borges me hace replantearme muchas cosas a cerca de las frases célebres. Si esta frase que es de un autor conocidísimo y no necesita traducción, se ha transformado en unos pocos años, no me quiero ni imaginar la cantidad de frases que han llegado hasta nuestros días completamente tergiversadas o modificadas, y más cuando se trata de frases de escritores que escriben en una lengua distinta a la nuestra.




Veamos ahora el caso de esta frase de Heinich Heine.

En la wikipedia viene así: Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos.

En un articulo del periódico ABC así: Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

En otro articulo diferente del ABC: Donde se queman libros se terminan quemando también personas.




La verdad es que las tres frases vienen a decir lo mismo, sin embargo, ¿cuál de todas es la correcta?




Seguro que en alguna ocasión habéis oído o pronunciado la siguiente frase: Con la iglesia hemos topado. La famosa frase extraída de El Quijote en realidad no es esa sino esta: ¡Con la iglesia hemos dado, Sancho! La frase incorrecta se utiliza en sentido peyorativo, pero en el pasaje del libro simplemente se refiere a la iglesia como a un edificio.

Frase buena (Como diría Paco Marhuenda)

Frase mala (Según el director de la Razón)


A Maquiavelo se le atribuye la siguiente frase: El fin justifica los medios. Pero lo que dijo el italiano fue lo siguiente: Aquellos que triunfan nunca resultarán avergonzados por el modo en que hayan triunfado.

Maquiavelo con cara de maquiavelear algo


Mientras buscaba algún que otro ejemplo de frases que mutan y se transforman con el paso del tiempo, me encontré un articulo con algo todavía más chocante. Se trata de un recopilatorio de frases famosas atribuidas a la persona equivocada.


Bueno pues eso es todo. Os dejo que estoy trabajando en un mega post (no sé si no me tocará trocearlo para no hacerlo infinito) y me tiene tremendamente ocupado. Hasta pronto.

19 de junio de 2015

El Quijote en latín macarrónico



El Quijote en latín macarrónico, Ignacio Calvo



Si alguno de vosotros es lector habitual de este blog, os habréis fijado que llevo un mes muy flojo en cuanto a entradas publicadas. La explicación es que llevo dos semanas revisando y leyendo unas revistas que han caído en mis manos. Las publicaciones son un poco lo peor, ya que todo el material es de corte franquista y religioso (son 50 revistas antiguas comprendidas entre 1939 y 1951), pero para mi están resultando fascinantes, porque estoy siendo testigo privilegiado de como le comían la cabeza y adoctrinaban a nuestros queridísimos abuelos (a los que pudieron estudiar). El caso es que pese a la estrechez de miras de este tipo de publicaciones, también se encuentran datos, artículos y secciones curiosas. Uno de esos artículos, el de El Quijote en latín macarrónico, me ha llamado tanto la atención que he pensado en dedicarle una entrada y así compartirlo con vosotros. A ver si os gusta.


El Quijote en latín macarrónico

El Quijote es uno de los libros más traducidos de todos los tiempos. Según el enlace que he consultado consta de 48 traducciones. Dentro de esos idiomas están los más comunes y utilizados del planeta, pero también otros más minoritarios o curiosos (como es el Braille). La lista completa la podéis ver en este enlace del Instituto Cervantes.

Además de estos 48 idiomas oficiales, existe otra traducción en un idioma muy molón: el latin macarrónico. Este idioma no oficial, vendría a ser algo parecido al Espanglish, aunque más bien es una deformación del latín. Cito lo que pone en la Wikipedia y así lo entendéis mejor:  latín muy poco académico desde el punto de vista gramatical, ortográfico, etc., o en un latín con un vocabulario de origen moderno latinizado. En general, se utiliza por ignorancia o con finalidad humorística.

Esta rareza me ha parecido tan digna de mención, que he pensado en que estaría bien darle un poco de relevancia al autor de semejante disparate: el escritor Ignacio Calvo (1864/1930).

Ignacio Calvo es un seminarista pobre, listo y becario, que siempre anda metido en líos y gamberradas. Ante la actitud distraída de nuestro héroe, las instituciones académicas se reunen para ver que hacen con él, y deciden quitarle la beca. La perdida de la beca para Ignacio es el mayor desastre que le puede pasar, e intenta un último ardid para conmutar su pena. Se dirige al Director del seminario y le implora, le suplica con lágrimas en los ojos, una última oportunidad. El Director se ablanda un poco y le dice que si le traduce una obra clásica al latín lo readmite en el centro. El Director ha puteado bien a Ignacio, pero el espíritu vivo y transgresor de Calvo le va a dar la sorpresa de su vida. La obra escogida por el seminarista fue El Quijote.


CAPITULUM PRIMERUM

In isto capítulo tratatur de qua casta pajarorum erat dóminus Quijotus et de cosis in quibus matabat tempus.

In uno lugare manchego, pro cujus nómine non volo calentare cascos, vivebat facit paucum tempus, quidam fidalgus de his qui habent lanzam in astillerum, adargam antiquam, rocinum flacum et perrum galgum, qui currebat sicut ánima quae llevatur a diábolo. Manducatoria sua consistebat in unam ollam cum pizca más ex vaca quam ex carnero, et in unum ágilis-mógilis qui llamabatur salpiconem, qui erat cena ordinaria, exceptis diebus de viernes quae cambiabatur in lentéjibus et diebus dominguis in quibus talis homo chupabatur unum palominum.

Ignatium Calvum, Historia domini Quijoti Manchegui, I, cap. I.

Texto original:

Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente hidalgo don Quijote de la Mancha.

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía no hace mucho tiempo una hidalgo de los de lanza en astillero, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor. En su casa se comía más vaca que carnero, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino los domingos.


Ignacio no está del todo satisfecho con su traducción, pero cree que puede colarsela al Director. El sigue dale que te pego traduciendo el primer capitulo hasta que llega a un punto en que no hay manera de verterlo al latín, por no entenderlo ni en castellano:

...la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura...

Ignacio Calvo lo traduce así:

...non est dicendum, tremendum baturrillum formatum in suo calletre, qui quidem, magis quam cerebrum humanum, videbatur espuertam gatorum pequeñorum...

Aun así Calvo continua capitulo tras capitulo con su inverosímil e innovadora traducción. A los pocos días se presenta el Director y le dice que quiere leer lo que lleva traducido. Ignacio le da el primer borrador de lo que lleva escrito y el académico se dispone a leerlo. A los pocos minutos de comenzar la lectura, al Director le da un ataque de risa incontrolable. Ignacio se pone pálido, cree que el Director lo va a expulsar inmediatamente, cuando de repente el Director le dice: SUFFICIT, CALVE, jam habes garbanzum aseguratum. La alegría de Calvo fue mayúscula, indescriptible. No era para menos... ¡¡GARBANZUM ASEGURATUM!! 


Ignacio había superado la prueba, pero ya que estaba decidió concluir la primera parte de El Quijote y el resultado final fue una obra divertida que respeta al máximo el original. Si te interesa saber más de este libro o hacerte con un ejemplar, aquí he visto que lo tiene.

Aunque parezca mentira, esta es la historia de la gestación de El Quijote en latín macarrónico. Por si acaso mi fuente era inexacta (Revista Brisas Levantinas, mayo de 1950 nº1), busque en la web a Ignacio Calvo y confirme punto por punto la increíble y peculiar génesis de esta traducción.



¿Conocías esta versión de El Quijote?
¿Qué te ha parecido el latín macarrónico)